
Siempre podemos propiciar espacios para revisión y ajuste de objetivos, metas o compromisos personales, para ver hacia al frente y recordar hacia dónde estamos yendo. Hay un par de textos que tal vez conozcas, aprovecharé esta oportunidad para traerlos a colación.
«Hábitos atómicos» de James Clear publicado en 2018 y «Make time» de John Zeratsky y Jake Knapp publicado en 2020 abordan la temática de la productividad personal desde perspectivas complementarias, el primero se centra en la construcción de sistemas de hábitos sostenibles, el segundo enfatiza en la gestión intencional del tiempo y el enfoque diario. Quisiera que exploremos puntos en común y diferencias entre ambos textos y que encontremos la posibilidad de una propuesta que combine estos dos enfoques.
Estos son puntos en común:
- La importancia de la intención: nos es útil ser intencionales con nuestras acciones, creemos hábitos alineados con nuestra identidad deseada y elijamos una prioridad diaria para asegurarnos de atender y construir lo que realmente nos importa.
- Diseño del entorno: el entorno es muy importante en la construcción de hábitos y en la eliminación de distracciones. Un entorno favorable puede hacer que los hábitos que queremos cultivar sean obvios, atractivos, simples y satisfactorios, en este sentido, también ayudará minimizar distracciones en las que nos podemos perder, como redes sociales o correos electrónicos para mantener el enfoque.
- Pequeños cambios, grandes resultados: las pequeñas acciones, cuando se repiten y sostienen en el tiempo, generan resultados significativos, estas pequeñas acciones van sumando cada vez más y dan pie a pequeños ajustes que transforman nuestra manera de vivir el día a día.
- Reflexión y ajustes: la reflexión constante es importante como parte del seguimiento de hábitos para identificar patrones y avanzar hacia nuestras metas, de igual manera, ayuda a evaluar la efectividad en nuestras prioridades y ajustar el enfoque para cada día.
Son diferencias entre estas dos propuestas:
- Enfoque en sistemas vs. enfoque diario: en “Hábitos atómicos» se enfatiza en la creación de sistemas sostenibles que trabajen automáticamente para nosotros a largo plazo; su enfoque es gradual y acumulativo, mientras que en «Make time» se propone un enfoque más inmediato, centrado en establecer una prioridad diaria (highlight) para maximizar el impacto de cada jornada.
- Objetivo final: James Clear propone la transformación de la identidad a través de hábitos, donde cada acción representa un «voto» por la persona que deseamos ser, mientras que John Zeratsky y Jake Knapp no se enfocan tanto en la identidad, sino en garantizar que el tiempo se use de manera significativa en actividades alineadas con nuestros valores.
- Estrategias específicas: en “Hábitos atómicos” se presentan cuatro leyes del cambio de conducta (hacerlo obvio, atractivo, sencillo y satisfactorio) como elementos esenciales para crear y mantener hábitos, por su parte, “Make time” presenta herramientas más inmediatas, como la «acumulación de tentaciones» y estrategias para limitar distracciones, enfocadas en el presente.
- Automatización vs. intencionalidad: en «Hábitos atómicos» se busca automatizar hábitos para que formen parte de nuestra rutina, de tal suerte que no se requiera esfuerzo consciente, en «Make time», el objetivo es mantener un enfoque consciente y deliberado en una prioridad clave cada día.
Uniendo estas dos propuestas,
¿qué podría ayudarnos para el cambio personal y la productividad?
Seguramente habrás notado que ambos enfoques pueden combinarse para idear un sistema que mejore el uso de nuestro tiempo a corto plazo, y que también nos apoye en una transformación duradera de hábitos. Una propuesta conjunta podría incluir los siguientes pasos:
Define un sistema de hábitos basado en tu identidad:
- Identifica la persona que deseas ser y a los hábitos que requieres para fortalecer esta versión que quieres construir y usa cada acción como un paso hacia el fortalecimiento de esa identidad, por ejemplo, si deseas ser una persona saludable, cada vez que elijas una comida balanceada o realices actividad física, estarás reforzando esa identidad; piensa en cada hábito como una oportunidad para consolidar la versión de ti que deseas construir, así, mantendrás la motivación. Recuerda que el progreso no se mide solo en resultados externos, también en cómo incide en tu percepción interna.
- Hacerlo obvio: identifica las señales que activan tus hábitos y hazlas visibles en tu entorno. Por ejemplo, si deseas leer más, pon un libro en un lugar al que accedas con frecuencia y que puedas ver con facilidad, si quieres hacer más actividad física, deja listo y visible el vestuario que usarás en el momento que has designado para realizar esta actividad.
- Hacerlo atractivo: conecta el hábito con algo que disfrutes, puedes usar la acumulación de tentaciones, por ejemplo, si quieres realizar más actividad física, escucha tu podcast favorito mientras haces ejercicio.
- Hacerlo sencillo: reduce la fricción que tiene ejecutar el hábito dividiéndolo en pasos pequeños y manejables, puedes aplicar la regla de los dos minutos para empezar con acciones simples: lo que se pueda hacer en el tiempo de dos minutos, hazlo de una vez.
- Hacerlo satisfactorio: recompensa la ejecución del hábito para fomentar su repetición, acciones simples como marcar un calendario para visualizar tu progreso, tachar una tarea de una lista de pendientes o realizar cortas actividades que disfrutes cada ciertas metas cumplidas en un periodo de tiempo pueden ser efectivas.
Selecciona una prioridad diaria:
Cada mañana, elige una tarea o actividad principal que aporte significado o impacto a tu día, esta debe estar alineada con tus metas a largo plazo, con el desarrollo de esta tarea debes sentirte con realización o gran satisfacción al finalizar el día, incluso si es lo único que logras.
Mantente con enfoque en esta prioridad, puedes utilizar estrategias como:
- Reducir distracciones: minimiza las fuentes de distracción como, por ejemplo, las notificaciones en tu celular mientras trabajas en tu prioridad.
- Bloques de tiempo dedicados: asigna momentos específicos del día para trabajar exclusivamente en esta tarea, asegurándote de que reciba tu máxima atención.
- Preparación del entorno: crea un espacio físico que favorezca la concentración, eliminando distracciones alrededor, esto lo amplío en el siguiente punto.
Diseña un entorno propicio:
Reduce las distracciones (piscinas infinitas) y haz visibles las señales de buenos hábitos:
- Eliminar fuentes de distracción automáticas: identifica las fuentes de distracción constantes, como las redes sociales, los correos electrónicos, los videos cortos o la televisión y establece límites claros. Puedes usar aplicaciones que bloqueen el acceso a estas plataformas durante los momentos clave de tu día.
- Hacer visibles las señales positivas: pon recordatorios visuales que refuercen los hábitos que deseas establecer, por ejemplo, si quieres beber más agua, pon una botella visible en tu escritorio, si quieres comer más vegetales, inclúyelos siempre en tu mercado y tenlos preparados siempre para la hora de tus comidas, sírvelos primero en el plato. De la mano de esta estrategia está:
- Configurar recordatorios físicos o digitales: Si tu prioridad requiere un seguimiento constante, puedes usar recordatorios visuales, como notas adhesivas, alarmas, o incluso cambios en el fondo de pantalla de tu dispositivo para mantenerte con enfoque.
- Crear espacios designados: asigna áreas específicas para actividades importantes, por ejemplo, un espacio libre de tecnología para la lectura, un área ordenada para el trabajo productivo o un espacio para meditar.
- Simplificar el entorno: mantén un espacio limpio y organizado que reduzca la sobrecarga visual y mental, de esta manera facilitas el concentrarte en las tareas importantes.
Energízate y cuida de ti:
Prioriza el sueño, la nutrición y el movimiento en tu vida diaria para mantenerte con energía y maximizar tu rendimiento, para esto, puedes establecer horarios regulares para dormir y crear una rutina nocturna que prepare a tu cuerpo para un descanso reparador, de igual manera, elige alimentos nutritivos que te proporcionen energía sostenida a lo largo del día y evita comidas que te puedan generar fatiga o que no te nutran suficiente, incorpora movimiento físico en tu rutina diaria, incluso pequeñas actividades como caminatas cortas o estiramientos durante el desarrollo de tus actividades.
Reflexiona y Ajusta:
Dedica tiempo al final de cada día para reflexionar sobre tus prioridades y el progreso de tus hábitos, esto implica que evalúes qué estrategias funcionaron y cuáles no, utiliza esta información para ajustar tus sistemas y prioridades.
En este sentido, identifica las tareas que te acercaron a tus metas y considera eliminar o modificar aquellas que no, usa herramientas como un diario, listas de logros o preguntas elaboradas previamente para estructurar esta reflexión, este momento te permite afinar tu enfoque diario, asimismo, fortalece tu identidad al reforzar los hábitos positivos que reflejan quién deseas ser. Aprovecha este tiempo no solo para medir resultados, sino también para celebrar pequeños avances y planificar mejoras para el día siguiente.
¡Avanza en tu camino y fortalece tu mejor versión!